Plaza de la Constitución y La Moneda
La primera parada es la Plaza de la Constitución, el espacio cívico formal que se abre ante la fachada norte del Palacio de La Moneda, sede del gobierno chileno desde mediados del siglo XIX. El edificio fue construido originalmente como casa de moneda colonial, de donde proviene su nombre. La plaza adquirió su forma actual a comienzos de los años ochenta, rediseñada por los arquitectos Cristián Undurraga y Ana Luisa Devés después de décadas en las que funcionó apenas como estacionamiento para los ministerios que la rodean. Estatuas de bronce de presidentes pasados —Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende— alinean sus bordes, junto con un monumento a Diego Portales, el estadista del siglo XIX cuya estatua aún lleva una cicatriz de bala en la mejilla, marca del golpe de 1973, extraño reflejo de la herida de bala que mató al Portales real más de un siglo antes. Cada dos días, a las 10 de la mañana entre semana (a las 11 los fines de semana), la plaza acoge el Cambio de Guardia, una ceremonia de honor de los Carabineros que se remonta a los años cincuenta del siglo XIX, con oficiales montados y banda militar. Más allá de que los tiempos coincidan o no, la plaza misma, con la fachada neoclásica del palacio como telón de fondo, merece la pausa.