A poca distancia hacia el noreste por la Rambla, La Mano surge de la arena de Playa Brava: cinco dedos de hierro y cemento, cada uno de la altura de una persona, extendiéndose hacia el cielo desde la playa. La escultura fue creada por el artista chileno Mario Irarrázabal durante el verano de 1982, cuando asistía al primer Encuentro Internacional de Escultura Moderna al Aire Libre celebrado en Punta del Este. Sigue siendo el monumento más reconocible de la ciudad, y la broma, en gran medida acertada, es que sus dedos apuntan como advertencia hacia el tormentoso océano Atlántico que los rodea.